miércoles, 2 de abril de 2008

Trog: el troglodita


A paso lento pero seguro se aproxima la temporada de estrenos de verano (que para Hollywood comienza entre finales de abril y mediados de mayo), que presentará a los grandes estudios cinematográficos la oportunidad perfecta de despojarnos de los pocos centavos que no gastemos en alcohol a cambio de dejarnos ver películas que por lo general son malísimas, pero al menos nos dan de qué quejarnos hasta el mes de noviembre, cuando comienzan a estrenar las buenas películas, las que competirán a principios de año por los principales galardones que se otorgan al Séptimo Arte (Premios = Prestigio = $).

Los primeros cuatro meses del año son un verdadero horror para quien pretenda visitar una sala de cine, y quien no esté de acuerdo que le eche un ojo a la cartelera: ¿Una loca película de Esparta? ¿La misma luna? ¿Jumper (digo, si tienes más de catorce años)? ¿Juno (en español: "Juno: tropezar, caerse y levantarse")? ¡Esa última está buena, pero la estrenaron hace casi un año en el resto del mundo! ¡No pueden estar hablando en serio si creen que vamos a esperar tanto tiempo a que se decidan a pasar la chingada película! Y entonces llegamos al gran estreno de estas fechas, 10,000 A.C., la nueva obra maestra de Roland Emmerich, que en años pasados nos agasajara con películas como El día de la independencia, Godzilla, El patriota y El día después de mañana (o sea, pasado mañana), que no he querido ver por dos motivos: primero, que estando la economía como está es simple y sencillamente un acto irresponsable ir a gastar el dinero en una película que ya podemos imaginarnos que tan buena va a estar; y segundo, que todo lo que alguna vez quise saber acerca de los hombres de las cavernas ya lo aprendí de una película realizada hace casi cuatro décadas, que es el título que el día de hoy compartimos con ustedes:


Trog, realizada en 1970 por Freddie Francis, conocido churrero de origen inglés, y protagonizada por una de las estrellas más grandes en la historia del cine, la ganadora del Premio de la Academia Joan Crawford (¿cómo es posible caer tan bajo?), en el papel del troglodita que le da título a la cinta. No, no es cierto, ella interpreta a una doctora que se involucra sentimentalmente con el troglodita en cuestión, o algo por el estilo. No. A ver, me estoy confundiendo; la cosa era más o menos así:

La historia comienza cuando tres jóvenes estudiantes descubren una cueva misteriosa, que deciden explorar. Se emocionan al descubrir que no aparece en el mapa, y que probablemente ellos sean los primeros seres humanos que han puesto un pie en ella.

Un chonto misterioso los ataca y mata a uno de los chicos. Los otros dos escapan y son llevados a un centro de investigación (no estoy seguro, pero creo que estudiaban o trabajaban ahí). Uno de ellos queda traumatizado tras el ataque y es incapaz de relatar lo que sucedido, y al otro nadie le cree que hayan sido atacados por un chonto. Nadie excepto la Dra. Joan Crawford.

La doctora le pide al muchacho que la lleve a la cueva, a la que lleva su fiel cámara con la que logra fotografiar al monstruo.

Al poco tiempo el lugar se convierte en un circo mediático, con todas las cadenas de televisión queriendo cubrir la noticia del chonto y curiosos que se acercan a ver de qué se trata el alboroto. El alboroto perturba tanto al monstruo que tiene que salir a tratar de detenerlo.

El salvaje ataca con lujo de violencia al público y a los camarógrafos audaces que intentan compartir su rostro con el mundo, aunque esto les cueste recibir la más terrible de las pedradas.

Como era de esperarse, la única capaz de meter orden es Joan Crawford, que le dispara al monstruo un dardo con suficientes tranquilizantes (probablemente de su dotación personal) para dormir a un elefante. Las estrellas de Hollywood todo lo arreglan con drogas poderosas.

"¡Soy un ser humano! ¡Déjenme en paz!", desearía poder decir el monstruo al despertar y encontrarse en una fría celda en un laboratorio. "Es un 'trog', un troglodita", explica la piadosa doctora, que en vez de devolverlo a la tranquilidad de su cueva (donde ha vivido miles de años sin hacerle mal a nadie) decide estudiar al espanto. Los días siguientes, Trog es sometido a todo género de pruebas humillantes:

La doctora lo hace jugar con muñecas y observa cómo aflora su instinto maternal. "Se me hace que este es como mi ex-marido", parece pensar la doctora.

Cuando le ponen música suave Trog baila lentamente; sin embargo, si le ponen esa diabólica y estridente música de rock (Los Monkees o algo por el estilo) se pone como loco e intenta atacar.

"Sí, como mi ex-marido", sentencia la Crawford al descubrir el singular gusto por la moda del troglodita. "¿Qué le vamos a hacer?". Trog está en camino a convertirse en un miembro más de nuestra sociedad, hasta que un día...

...mientras juegan con una pelota en los jardines del centro de investigación un perro se entromete en el juego, con resultados fatales. A Trog no le gusta que nadie le gane la pelota.

Un comité de científicos y ciudadanos decentes se reunen para decidir si Trog es un peligro para la sociedad y debe ser eliminado. La doctora les muestra los resultados de su investigación y el progreso del monstruo en sus modales y en su gusto por los accesorios. "En un par de años podrá mudarse con algún buen muchacho y abrir juntos un gimnasio", vaticina la científica.

No lo van a matar, pero la doctora tiene que estudiarlo más a fondo. En una escena que seguramente inspiró a Stanley Kubrick al hacer La naranja mecánica, Trog es amarrado y obligado a recordar escenas terribles del pasado.

El director aprovecha esta situación para insertar una escena padrísima donde dos dinosaurios de plastilina pelean a muerte (como todos sabemos, los seres humanos y los dinosaurios coexistieron en el pasado; ¿o qué, serían los cristianos capaces de mentirnos en algo tan importante?). Los recuerdos de Trog concluyen cuando un volcán hace erupción y sepulta a todos los monstruos en lava.

No lo habíamos mencionado porque no había hecho nada importante sino hasta ahora, pero en la película también sale Michael Gough (al que recordarás como Alfred en las primeras cuatro películas de Batman) como un villano que intenta obstaculizar la investigación de la doctora. Harto de que ésta se salga con la suya, se infiltra al laboratorio de noche y libera a Trog con la esperanza de que cause el pánico.

Para su mala suerte, el primero en sentir el pánico es él mismo, que es asesinado a putazos y mordiscos por el sanguinario cavernícola.

Trog llega al pueblo decidido a sembrar el terror en sus habitantes, pero antes hace una escala técnica en una frutería; las manzanas están muy buenas en esta época del año.

Al ver una mano gigante y peluda que roba sus frutas, el vendedor piensa que se trata de un niño e intenta ahuyentarlo a escobazos. Sobra decir que las cosas no salen como él creía.

La siguiente escala es la carnicería, donde Trog empala al carnicero en uno de los ganchos que cuelgan de la pared. Una escena horripilante e inesperada, que más tarde sería imitada en Masacre en Texas, una de las mejores películas de terror de la historia. Ahora sí, con el estómago lleno Trog se dispone a causar pánico.

En una escena digna de Los Simpson, Trog vuelca (con toda delicadeza) un vehículo que al parecer era uno de esos famosos "coches bomba", porque apenas queda de costado estalla espectacularmente.

Asustar niños es un doble placer para cualquier monstruo, porque además del susto que les sacas en el momento les dejas un trauma de por vida. Sabiendo esto, Trog se dirige al parque más cercano para convertirse en el protagonista de muchas futuras pesadillas.

Esta niñita tenía MUCHAS ganas de tirarse por la resbaladilla, tantas, que ni saber que un monstruo peludo la estaba esperando abajo pudo disuadirla de hacerlo. "¡Guaaay!", grita la mamá de la niña antes de desmayarse.

Trog se roba a la niñita y la lleva a su cueva. Esta parte de la película es una versión en chiquito de King Kong: un mini-mono rapta a una mini-rubia en un mini-pueblito. Conocemos esa historia, y podemos oler el trágico final.

La doctora acude al rescate de la niña. "Déjala, sinvergüenza, que todavía no está en edad de merecer", le dice, y sus palabras logran convencer al salvaje de entregarle a la pequeña.

Demasiado tarde, Trog. Apenas la doctora sale de la cueva entra un comando del ejército armado hasta los dientes para terminar con el reinado de terror del cavernario.

Finalmente un tiro alcanza a Trog y lo hace caer sobre unos picos. Nuestro amigo ha muerto.

Fin.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Demonios, son unos genios. No se quienes colaboran en este blog pero son unos genios. Deberían contratarlos para hacer las reseñas de las películas en esas revistuchas de cine. Que buenas pelis recomiendan. Ojala y llegaran al videoclub.

Saltimbanqui.

Anónimo dijo...

JAJAJAJA NO MANCHESS... COMO ME HE REIDO CON ESTE ARTICULO JAJAJA COMO SE LES OCURRIO HACER ESTO...

PERO LA MEJORE PREGUNTA ES... DONDE CONSIGUES TODA ESTA INFORMACION???

JAJAJA SALUDOS DESDE LA HERMANA REPUBLICA DE CIUDAD DEL CARMEN...

JAJAJA NO PARO DE REIR CON ESO DE LOS PUTAZOS Y MORDISCOS